
Imagen: foto tomada el lunes 07 de abril de 2009.

Miércoles Santo:
Durante todo el día el templo permanece abierto para visitar al Nazareno y a la Virgen de Los Dolores.
4:00pm: Viacrucis procesional con las imágenes por las calles de la parroquia. Al regreso al templo Santa Misa Solemne.
Jueves Santo:
Día de la institución de los Sacramentos de la Eucaristía y Orden Sacerdotal.
5:00 pm: Santa Misa de la Cena del Señor: lavatorio de los pies, procesión al Monumento.
Turnos de adoración ante el Santísimo. A las 11:00 pm Hora Santa comunitaria dirigida por el Párroco.
Viernes Santo:
De 1 a 8 am el templo permanece abierto, se invita a hacer oración durante esas horas.
5:00 pm: Conmemoración de la muerte de Jesús.
Sábado Santo:
El templo permanece cerrado hasta las 9:00 pm.
6:00pm Bendición del Agua delante del templo parroquial.
10:00 pm: Solemne Vigilia Pascual. Fiesta de la noche de Resurrección.
Domingo de Pascua:
10:00 am Santa Misa Solemne. 12m Santa Misa y 6 pm Santa Misa
A Domingo Castro, de 38 años de edad, lo asesinaron el sábado por la tarde en las adyacencias del Instituto Diagnóstico de San Bernardino, cuando llegaba a la casa de sus padres a visitarlos. Al parecer, la víctima se opuso a entregar su reloj Technomarine a un par de delincuentes que lo atracaron. El hecho ocurrió a las 3:00 pm, cuando sus padres y hermanos esperaban a la víctima. Castro estaba estacionando su camioneta Toyota Terios cuando resultó herido. Sus familiares lograron trasladarlo hasta el Instituto Diagnóstico para que lo atendieran, pero llegó agonizando, y falleció a los pocos minutos de su ingreso. La víctima era contador y trabajaba como jefe del departamento de Créditos y Cobranzas de la empresa de vigilancia privada Visevica, en la avenida Andrés Bello, en la cual tenía siete años trabajando. Estaba casado y dejó dos hijas de 16 y 13 años de edad, y vivía con su familia en la avenida Panteón. Yuliet Castro, hermana del hombre asesinado, informó que no tenía detalles de cómo sucedieron los hechos, pues en ese momento todos se encontraban en el apartamento de sus padres, esperando que Castro llegara. "El peligro es inminente, no estamos exentos de que nos pase a nosotros, porque nuestras vidas ya no dependen de nosotros; cada uno se cuida, pero igual nos están matando", expresó Castro en la morgue de Bello Monte, mientras esperaba que le entregaran el cadáver de su hermano.