martes, 19 de julio de 2011

¡FELICITACIONES A NUESTRO VECINO ARTURO ALMANDOZ POR LA PUBLICACIÓN DE "CRÓNICAS DESDE SAN BERNARDINO"!

EL TEXTO PUEDEN COMPRARLO EN LA CASA ANAUCO ARRIBA Y EN LAS LIBRERÍAS.

Acá pueden leer sus crónicas. Y seguidamente les dejamos un comentario sobre la obra, escrito por J. L. Maldonado y tomado de su blog: palabras y escombros.


Porque lo de la ensalada rusa para dar nombre a nuestras modestísimas raciones de ensalada de gallina de los años cuarenta, sólo es precedente verbal de las mentirosas ilusiones que los venezolanos albergan en medio de circunstancias nada favorables.

Elisa Lerner.

Por aquellas casualidades de la vida, el año pasado leí Viaje al amanecer del ilustre Mariano Picón-Salas. Un libro caracterizado por muchos elementos y dos de ellos, como la evocación y la nostalgia, también están presentes en Crónicas desde San Bernardinode Arturo Almandoz Marte. No en balde y en unas cuantas ocasiones, alude al maestro Picón-Salas como referente obligatorio que es –junto a voces como las de Mario Briceño Iragorry, Miguel Otero Silva, entre otras– dentro de esa prosa evocatoria de la cual también se vale el autor en este breve pero exquisito libro de crónicas; relatos que son un canto al pasado y un tributo personal a su familia, que al fin de cuentas, se transforma en colectivo cuando las historias traspasan las paredes del hogar.

El epicentro de las historias está en San Bernardino, pero todo el imaginario, las referencias y el contexto histórico-social, apunta a la ciudad entera y en otros casos a toda Venezuela. Están allí las calles, los cines, las librerías, las incipientes avenidas, las sempiternas vallas publicitarias (las que quedan), comercios que ya no existen y otros, como las panaderías, que han pasado por ese proceso de modernización para continuar en pie. Referencias muy caraqueñas pero que sin duda fueron proyectadas y hallaron su espejo en otras ciudades del país que también hicieron lo propio dentro del imaginario urbanístico.

Destaca con gracia y sazón dentro de Crónicas desde San Bernardino, como elemento que sí forma parte del absoluto raigambre colectivo, es el gastronómico. Almandoz rememora unos cuantos productos que, dentro de la mesa o la despensa venezolana, fueron y siguen siendo imprescindibles: allí está las sopas Maggi y la crema de arroz Polly; la luchadora harina PAN que tanto sabe de rellenos, como de sobredemanda y escasez en algunas épocas; los dulces más rebuscados a través de recetas importadas de Europa y las donas bañadas en Nevazúcar; los consabidos tequeños, las bolitas de carne, las hallacas y algunas bebidas espirituosas. Sin duda, todo un catálogo que viene a cubrir el apetito de los cuatro puntos cardinales del país.

También están las referencias que vienen a alimentar el espíritu, las que entran por el oído mientras gira el “picó” de la sala con música de los 60’ y algunos valses, y las que entran por la vista, como “La lechera” de Vermeer y se expanden por todos los sentidos cuando de literatura se trata, que amén de los ya mencionados en el primer párrafo, van desde Thomas Mann hasta Armas Alfonzo, pasando por Ionesco hasta Elisa Lerner, y los imprescindibles Ramos Sucre, Salvador Garmendia y otros tantos que alargarían esta encomiable lista.

Crónicas desde San Bernardino está dividida en tres partes, y como era de imaginarse, el cierre del libro no deja de ser conmovedor cuando el autor reflexiona sobre el caos que ha envuelto a la ciudad más allá del tema político que también tiene su cuota aquí, desde la dictadura de Pérez Jiménez hasta el “socialismo del siglo XXI” en curso. “Crepúsculo y senectud”, como se titula la tercera parte, también muestra el fin del camino en el ciclo de la vida para la hermanastra y la madre del autor, que dicho sea de paso, logra a través de una prosa intachable entremezclando cotidianidad y buen ojo para describir contexto y emociones.

Son muchísimas las referencias que no menciono, pero dejo abierta la inquietud para que se adentre en estas crónicas que vale la pena leer y releer. Este libro es un estupendo caleidoscopio de lo que fuimos y somos, con algunos aciertos y otras equivocaciones en cuanto al proceso constructivo de nuestra urbe, que sin duda, forman parte de esa historia silente con la cual se visten edificios y plazas, calles y avenidas, por las cuales han transitado los constructores de una ciudad.


lunes, 18 de julio de 2011

Siguen las denuncias del deterioro de la Cota Mil a la altura de San Bernardino y el gobierno sin hacer nada...



Los desniveles están en San Bernardino y Maripérez. El colapso de los desagües y la gran cantidad de vehículos han afectado la vía, concluida a finales de la década de los ochenta


A 1.000 metros sobre el nivel del mar se encuentra la única vía expresa de Caracas que se acerca al concepto de una perimetral: la avenida Boyacá. Los 13 kilómetros enlazan, bordeando las faldas del Ávila, 2 puntos que son prácticamente la entrada y la salida de la capital, como son La Urbina y la avenida Baralt.Construida por tramos, el segmento Maripérez-La Florida fue el que primero se terminó, en 1951. "Ese recorrido es la base de lo que sería la Cota Mil, y fue usado para facilitar la construcción del teleférico", recuerda Félix Ojeda, directivo del Colegio de Ingenieros de Venezuela.


No obstante, es una de las vías más jóvenes de Caracas, pues la construcción del resto se realizó entre principios de la década de los setenta y finales de los ochenta. Aún así, la avenida Boyacá ha evidenciado fallas que, recientemente, han comprometido su funcionamiento.Voceros del MTC reconocen la existencia de dos hundimientos en el trayecto: uno a la altura de San Bernardino y otro en Maripérez, como escalones perceptibles al paso de los vehículos sobre el asfalto. Y aunque el primero fue recientemente tratado por las autoridades, que disminuyeron sus dimensiones, la falla persiste en ambos, y voceros del ministerio admiten que la solución fue temporal mientras toman medidas definitivas.Soluciones perecederas. Celia Herrera, presidenta de la Sociedad Venezolana de Ingeniería, Transporte y Vialidad, explica que los problemas de la avenida Boyacá son de tipo geotécnicos, debido a que está ubicada sobre un terreno atravesado por múltiples quebradas. El agua tiende a socavar los terrenos, así como las estructuras, cuando no tiene un adecuado drenaje."Los desagües fueron diseñados para un volumen de agua inferior al que reciben actualmente. Tampoco han recibido mantenimiento; entonces, no dan salida al agua, que lava el material de construcción y produce el desnivel", explica.Francisco Garcés, ministro de Transporte y Comunicaciones, dijo en días pasados que el sustrato, capa que soporta el asfalto de la vía, está formado por piedras de distintos tamaños.


La acción del agua arrastra las piedras más pequeñas y la capa asfáltica se hunde. Voceros del MTC indicaron que la solución que se aplicó en la falla de San Bernardino fue inyectar concreto en los huecos para nivelar el asfalto.Herrera reconoce que la medida es efectiva pero no permanente: "La lechada de concreto se inyecta líquida y, una vez dentro de la estructura, se solidifica y rellena la falla. Pero la raíz del problema siguen siendo los drenajes, que hay que atender, porque el agua no detiene su acción".


Ojeda hace énfasis en la necesidad de hacer del mantenimiento de las vías ­incluida la red de tuberías­ una rutina, pues, de lo contrario, seguirán surgiendo fallas en la avenida Boyacá y en toda la vialidad del país: "Es un problema similar al que presenta 90% de las carreteras del país".


Los drenajes pueden obstruirse por presencia de sedimentos o sencillamente colapsar porque el agua rebasa su capacidad. También pueden romperse por la erosión. Hay varias posibilidades que ameritan medidas distintas.


El directivo del Colegio de Ingenieros observa que, en primer lugar, las autoridades deben hacer una evaluación que permita determinar la intervención necesaria. Esta es la fase en la que se encuentran las reparaciones emprendidas por el MTC en la falla de Maripérez, de acuerdo con voceros.


Herrera agrega que el Ministerio del Ambiente también debería participar en el mantenimiento, pues las quebradas están bajo su responsabilidad y quizás sea necesario desviarlas para hacer los estudios pertinentes.Vigente. A pesar de que un hundimiento en la Cota Mil es una perspectiva que puede asustar a muchos, pues induce a pensar en un colapso total de esta vía, la realidad es que su vida útil aún no concluye."La vigencia de una estructura va de la mano con el mantenimiento que reciba. Es evidente que el uso intenso genera un desgaste que, sin la debida atención, produce consecuencias. Pero esto no implica que la autopista se va a caer", puntualiza Ojeda.


Herrera y Ojeda coinciden en que el volumen de vehículos para el que fue proyectada la avenida fue sobrepasado, y eso es parte de los problemas que padece la Cota Mil. Sin embargo, medidas como aliviar la carga pesada construyendo nuevas vías y atender los desagües permitirán que la avenida Boyacá continúe funcionando durante mucho tiempo, indican.Ojeda añade que la clave es prevenir: "Hay que programar medidas que subsanen las fallas de esta importante vía expresa. Incluso, pueden aplicarse en horario nocturno para minimizar las consecuencias en el tráfico. Pero eso hay que planificarlo con tiempo. Cuando los hundimientos sean varios, nada será previsible".

lunes, 4 de julio de 2011

Protesta frente a la Armada en San Bernardino

BICENTENARIO
Estudiantes piden a la Fuerza Armada respeto a la Constitución

Un grupo de 50 jóvenes de Mérida Táchira Sucre Zulia y Lara, se presentaron frente a la Comandancia General de la Armada para entregar un documento donde exigen el respeto a la Constitución.

50 estudiantes del interior del país entregan documento (G. Méndez)
ALICIA DE LA ROSA | EL UNIVERSAL
lunes 4 de julio de 2011 12:23 PM

Caracas.- Un grupo de estudiantes de la Universidad de los Andes, núcleo Mérida y Táchira, la Universidad de Oriente (UDO), núcleo Sucre, La Universidad del Zulia (LUZ) y la Universidad Central Lisandro Alvarado (UCLA) de Lara, acudieron a la Comandancia General de la Armada en San Bernardino para entregar un documento con motivo de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia.

El grupo de 50 jóvenes que se encuentra frente a las puertas de la Comandancia, esperan que los oficiales reciban el documento que le recuerda el rol que deben cumplir las Fuerzas Armadas en Venezuela a propósito del Bicentenario. "Exigimos que se respete el Estado de Derecho y la Constitución de Venezuela".

Según el documento, los estudiantes advierten que la democracia en Venezuela vive un momento crítico, "en el que corremos el peligro de arribar a tiempos de barbarie y de graves confrontaciones".

"Los estudiantes hemos asumido el compromiso de 'Estudiar, Luchar y Amar'. Esa lucha pacífica y democrática pretende, en esta hora difícil, lograr de nuevo el ejercicio pleno del Estado de Derecho para todos nuestros compatriotas. Hemos crecido en la cultura de la libertad, somos, por tanto, extraños a la acción artera o a estimular las conspiraciones cuartelarías que tanto daño infligieron a nuestra patria y que han sembrado de muerte, persecución y exilio a las generaciones que aspiraban vivir en un país digno y soberano", destaca.

"Estas palabras tienen por objeto formular una alerta ante las numerosas intervenciones públicas en las que el Presidente amenaza, con la fuerza militar, a los jóvenes venezolanos y a la sociedad civil cuando estas exigen, pacíficamente, el respeto a sus derechos ciudadanos. Estas palabras tienen por finalidad dejar en la conciencia de todos que Venezuela no es un feudo que a su antojo maneja una suerte de monarca que mancilla con su convicción de lacerante dueño y señor. Venezuela es, por decisión de su glorioso bravo pueblo, por su historia, por sus libertadores, por su sentimiento profundo, una República libre e independiente, libre de toda forma de opresión", reza el documento.

Con información de Gustavo Méndez

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